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EL SERVICIO DE LOS ESPUMOSOS
Valerio L. Gutiérrez Afonso
Dpto. Ing. Química y Tec.
Farmacéutica
Universidad de La Laguna
Email: vafonso@ull.es
Teniendo en cuenta la proximidad de las próximas fechas
navideñas, creemos interesante discutir algunas particularidades
que presenta el servicio de los vinos espumosos, el vino por excelencia
que más consumimos durante tan entrañables celebraciones.
1. LA FORMA DEL VASO
Comparando dos formas de vaso (flauta y copa), se ha observado como
vertiendo la misma cantidad de líquido, se obtiene el mismo
volumen de espuma. Se constata frecuentemente un volumen de espuma
aparentemente superior para la flauta. Este efecto sólo es
aparente, ya que sólo la altura de la espuma es diferente,
siendo el volumen más o menos idéntico. Esto se debe
evidentemente a la diferencia de perímetro de los vasos.
Sin embargo la efervescencia puede producirse de una manera diferente:
en el caso de la copa, la superficie de intercambio entre el vino
y el aire es superior a la de la flauta: esta se traduce por una
perdida de gas carbónico, por difusión libre, más
rápida en la copa. Se obtiene una disminución más
rápida de la efervescencia en este caso preciso. Además,
durante el almacenamiento del vaso, la cantidad de suciedad (fibras
de celulosa, polvo atmosférico) que puede estar en contacto
con el interior de una copa puede ser superior a la de una flauta.
Estas suciedades pueden ser responsables de la génesis de
las burbujas. Se observa una efervescencia acrecentada justo después
de verter el vino, pero también disminuye muy rápida,
por las razones invocadas anteriormente.
2. LA MANERA DE VERTER EL VINO EN EL
VASO Cuando introducimos el vino en la copa de una manera
brutal, es decir, desde unos centímetros por encima del
borde del vaso, y cayendo el vino en el centro del fondo del vaso,
la caída de espuma después es muy heterogénea,
caótica (imprevisible). La corona de burbujas es inexistente
al principio, después se instala después de uno
o dos minutos.
También se observa como la estabilidad de la espuma es
superior cuando se llena el vaso en dos etapas (un 50% primero,
y después de unos 30 segundos, el resto) que en una sola,
a igualdad de volumen de líquido.
3. LA QUÍMICA DEL VASO
Comparando tres tipos de vasos (vaso blanco, el cristalin y el
cristal) no se observa ninguna influencia sobre la calidad de
la espuma. La estabilidad de la espuma no parece estar afectada
por la composición del vaso. Sin embargo, no se puede olvidar
que el cristal puede aumentar la luminosidad de la espuma por
el brillo que la caracteriza. Es por esto que se puede tener una
espuma más bonita en vaso de cristal.
4. LA EDAD DEL VASO
En estudios realizados por el Laboratorio de Investigación
de Moët et Chandon (Epernay, Francia) no se ha observado
un efecto significativo de la edad del vaso ( entre un vaso nuevo
lavado una sola vez, y un vaso lavado 100 veces) sobre el comportamiento
de la espuma. Normalmente, en restauración "los ciclos
de vida" de los vasos varían de 50 a 1000. En estos
estudios, el lavado y escurrido han sido efectuados en presencia
de agua desmineralizada. Sin embargo, observaciones microscópicas
han demostrado claramente la presencias de cristalizaciones sobre
los vasos viejos. Estas pueden representar sitios de nucleación
capaces de generar burbujas.
5. LA TEMPERATURA DEL VASO Y DEL
VINO
Variando la temperatura del vaso y del vino entre 4 a 20ºC
no se notan diferencias significativas, aunque parezca extraño.
Sin embargo, se ha notado un caso extremo, cuando el vaso se deja
en el congelador mucho tiempo (en este caso no se habla de efecto
temperatura, sino más bien de humedad). Así se aprecia
una disminución de la efervescencia que se explica esencialmente
por el depósito de una película de agua en la superficie
del vaso. Esta película, mojando los sitios de nucleación,
donde se generan las burbujas, impide que el aire se absorba,
y entonces generar las burbujas después de haber introducido
el vino.
6. LAVADO DEL VASO
Manual: es el mejor sistema de lavado, siempre que se utilice
agua.
A máquina: hay un efecto ligeramente negativo sobre la
estabilidad de la espuma en el tiempo.
Es muy posible que este impacto sea superior, nulo o inferior,
según el modelo de máquina, o el detergente utilizado.
7. CONCLUSIÓN
La contaminación del vaso por impurezas es el factor
determinante de la calidad de la efervescencia y de la espuma.
Estas contaminaciones pueden ser "físicas": partículas
atmosféricas adsorbidas a la superficie del vaso, y entonces
el efecto puede ser notado a nivel de la efervescencia. No olvidemos
que este polvo puede ser el factor principal de la génesis
de las burbujas.
Las partículas que pueden generar las burbujas pueden
tener tres origines:
- lesión del vaso: estas pueden venir del proceso de fabricación,
o son hechas por el uso en el tiempo
- polvo: fibras de tejido, polvo atmosférico, cristalizaciones
diversas como el calcio proveniente del agua de lavado
- partículas del mismo vino: un vaso de vino puede contener
varias miles de partículas cuya geometría es capaz
de generar burbujas.
Las contaminaciones de la superficie del vaso puede ser también
"química": es el caso de un ambiente donde los
vasos son almacenados: ciertas partículas de la cocina
pueden contener materias grasas de los alimentos. En este caso
se observa como la espuma es más inestable y la efervescencia
más corta, así como unas burbujas más gruesas.
8. RECOMENDACIONES
1. Lavar el vaso manualmente con agua caliente con muy poco producto
de lavado
2. Enjuagar con agua caliente
3. Secar el vaso con la cabeza abajo
4. Almacenar el vaso en un local sano, sobretodo lejos de contaminaciones
que provengan dela la cocina
5. El lavavajillas se puede utilizar si el agua utilizada es desmineralizada
y ningun producto de enjuague es añadido.
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