C. R. D.O.
A B O N A
VINOS DE UNA TIERRA ÚNICA
Abona es una comarca enclavada en
la zona sur de la isla de Tenerife, comprendida por los municipios
de Adeje, Arona, Vilaflor, San Miguel de Abona, Granadilla, Arico
y Fasnia. El territorio, amplio y complejo, abarca zonas de cotas
bajas, medianías y altura, con el viñedo a mayor
altitud de Europa (Vilaflor). Las altas temperaturas habituales
en el sur son suavizadas por los frecuentes vientos alisios en
sus medianías y la sequedad de las tierras por la cultura
del jable, como captación habitual de la humedad ambiental
y las escasas lluvias.
Puede decirse que la D.O. Abona
es, en la actualidad, una de las zonas de mayor desarrollo en
cuanto a la reconversión del viñedo, experimentación
con variedades no habituales históricamente y expectativas
de futuro, con especial hincapié en la plantación
de cepas de Malvasía y elaboración de vinos tintos
de cara a una próxima producción de crianzas y reservas,
esto último más complejo si se piensa que hasta
ahora la D.O. Abona se consideraba casi exclusiva de vinos blancos,
ampliamente prestigiados en certámenes regionales, nacionales
e internacionales. Los últimos galardones les han sido
concedidos en el III Salón Internacional del Vino en Madrid
( Medalla de Oro y Gran Premio del Salón por el vino blanco
"Flor de Chasna") y en el concurso Bacchus donde ha
logrado una medalla de Bronce con el Malvasía dulce "Testamento",
ambos elaborados por la Bodega Comarcal Cumbres de Abona.
Bodega Canaria: Como Presidente
del C.R.D.O. de Abona, háganos una breve introducción
histórica del Consejo Regulador.
Manuel Marrero Reyes: La Comarca
de Abona es la más extensa de la isla de Tenerife, con
viñedos a la mayor altitud de Europa y donde hay unos microclimas
muy diferenciados entre ellas, tenemos viñedos desde las
cumbres de Vilaflor hasta aproximadamente unos 70 a 80 mts. sobre
el nivel del mar.
Hace unos veinte años, se inició la reconversión
vitivinícola de la mano de ese gran maestro del vino que
fue Mariano López Arias, siendo Consejero de Agricultura
Antonio Castro Cordobés y un trío de ases en el
centro de investigación como Miguel Angel, Rafael y Mariano.
Se comenzó a dar charlas, exponer diapositivas de diferentes
tipos de cultivo, y se configuró el mapa vitivinícola
de la isla de Tenerife , donde iban varias bodegas comarcales,
en Abona Casmi y tras una lucha de los agricultores nació
en San Miguel la Bodega Comarcal Cumbres de Abona , actual buque
insignia del Consejo Regulador y que fue la que marcó la
pauta de la zona, consiguiendo la D.O. hoy en funcionamiento.
B.C: ¿Dónde
está ubicado el Consejo Regulador?
M.M.R: El C.R.D.O. está en
el Porís de Abona con un equipo humano de solo tres personas,
pero muy competente, Manuel Rodríguez Jiménez, como
Técnico y Lucrecia y Trinidad como administrativos.
B.C: ¿En qué
está trabajando el Consejo en la actualidad?
M.M.R: Se está haciendo la
reconversión varietal más grande de Canarias. Vamos
a tener al final de la misma, entre 500 y 600 hectáreas.
Se ha reconvertido a variedades tintas las zonas altas y recuperado
la cepa reina de Canarias que es la Malvasía y que, desde
hace ya tres años consecutivos, nos da premios a nivel
internacional, como el que recientemente hemos obtenido, el Bacchus
de Bronce, demostrando que la zona más deprimida de la
isla de Tenerife, que era la zona de medianías del sur,
es donde más a gusto se encuentra esta variedad. Ya, Tenerife,
es la isla que más Malvasía produce y Abona, la
zona donde más cepas de esta variedad hay plantadas.
También, en esta comarca, estamos intentando implantar
esas variedades mejorantes, como son la Cabernet Sauvignon, Rubi
Cabernet, Merlot, Syrah, Pinot Noir, variedades, que autorizadas
por la Consejería de Agricultura, nos van a servir para
que dentro de ocho o nueve años hablemos de grandes tintos
de crianza, reservas y probablemente grandes reservas.
B.C: Habla usted con facilidad
de la reconversión. ¿ No hay trabas?
M.M.R: Esto supone un reto para
todos los viticultores de la comarca, pero para ello, hay un factor
fundamental que tiene que solucionarse, que es el tema hídrico.
Actualmente hay un estudio muy importante, por parte del Cabildo
de Tenerife, a través del Consejo Insular de Aguas, que
contempla una red de riego por toda la zona de medianías,
desde Agache hasta San Miguel, con depósitos cabeceras,
donde el agricultor va a tener el agua a pié de finca,
una demanda desde hace muchos años y que, si se aprueba
el Plan Hidrológico Nacional, será una realidad
en breve.
B.C: Y dentro de ese reto,
¿Para cuándo vinos tintos?
M.M.R: Ya estamos haciendo grandes
tintos, cosa que hace 14 años era impensable, e incluso
estamos haciendo pequeñas cantidades en crianzas, además,
de muy buena calidad. Pero será dentro de siete o ocho
años la verdadera revolución del sector vitivinícola
del sur de Tenerife y, principalmente, de Abona, con la introducción
de las variedades mejorantes.
B.C.: Pero, ¿Sabemos
con certeza que las variedades mejorantes responderán bien?
M.M.R.:Con respecto a las variedades
mejorantes, no hay estudios de cómo se comportan a diferentes
altitudes, y somos nosotros, los viticultores, los que tenemos
que hacer esos estudios de investigación para ver sus comportamientos,
con el riesgo de tener que arrancar cepas, como hicimos en su
momento con variedades blancas, dado que su comportamiento no
era el esperado. Con algunas acertaremos y con otras no. Ya está
implantada la Verdello, traídas de la isla de La Palma,
y gracias a ellos también la Malvasía, que es lo
más grande que tenemos en vinos en la isla de Tenerife.
Tenemos recuperadas la Gual, la Vermejuelo, la Vijariego, y algunas
que hemos tenido que arrancar como por ejemplo la Sabro, que en
La Palma va muy bien, pero aquí tenía una vegetación
esplendorosa, aunque no daba uvas. En esto de la reconversión
hay que investigar mucho y si hay que arrancar, se arranca.
B.C.: Habla usted de variedades
mejorantes a lo que en su momento fue polémica, la introducción
de variedades foráneas ¿Qué opina al respecto?.
M.M.R.:Yo no les llamaría
variedades foráneas, puesto que foráneas serían
todas. Insisto en la palabra mejorantes. ¿Por qué
traerlas de fuera?. Y ¿Por qué no?. ¿Por
qué vamos a ponernos puertas?. ¿Por qué no
investigamos?. ¿Por qué no intentarlo?. Tenerife
es un mini continente con cinco denominaciones de origen y además,
dentro de las D.O., hay grandes diferencias en suelos y climas.
En nuestra comarca nada tienen que ver las zonas bajas de San
Miguel, Granadilla o Arico, con las zonas altas como las de Vilaflor,
Los Frontones, Los Cazadores..., terrenos completamente diferentes,
con microclimas diferentes. En alguna de esas zonas puede ir bien
cualquiera de estas variedades mejorantes. No podemos conformarnos
con lo que tenemos, hay que investigar. La Listán ha estado
aquí toda la vida y no he visto que hayamos podido hacer
grandes crianzas con nuestros listanes. Sí, hay pequeñas
experiencias con viñedos de más de 200 años,
pero si a un agricultor que empieza, le decimos que tiene que
esperar 200 años para hacer un crianza, sería condenarlo
a hacer solamente vinos jóvenes. De esta manera, con esas
variedades mejorantes, que producen un poco menos, pero con más
calidad, cualquier viticultor en 8 ó 9 años puede
estar haciendo un crianza, un reserva o un gran reserva y también
un gran tinto joven.
B.C.: ¿Qué
porcentaje de tintos hay en la comarca?
M.M.R.: Cuando comenzamos, en el
año 1986, solamente el 5% de la comarca era tinto. Hoy
tenemos un 30% y dentro de 4 ó 5 años hablamos de
aproximadamente entre el 50 y el 60%. Además, lo necesitamos.
Blancos sobran en toda Canarias. Tenemos grandes blancos, como
ha quedado demostrado en el Salón Internacional del Vino
2002, en el que el Flor de Chasna se llevó el primer premio,
Medalla de Oro en su categoría y Gran Medalla de Oro de
todo el certamen a nivel internacional, con un jurado totalmente
neutral y con un 75% de los catadores de fuera de España.
Es un logro importantísimo, pero con esto no vamos a decir
que lo tengamos todo vendido. Tenemos que seguir haciendo esos
blancos, mejorarlos si podemos, pero si el mercado pide tintos,
haremos tintos.
B.C.: Pero esas variedades
se cultivan en muchos sitios.¿Nos darán competitividad?
M.M.R.: A medida que se aumente
la oferta, disminuirán los precios, a medida de que el
viticultor pueda mecanizarse más y mejor, que tenga el
agua a pie de finca, seguro que reducirá sus costes, y
por lo tanto podrá bajar los precios. Un agricultor hoy,
con una finca en la zona de medianías, tiene que ir a 5
kms. a buscar el agua, bajarla por un seguidero donde pierde del
5 al 10%, si le toca el agua de noche, tiene que regar con un
farol, costes que hoy en día son imposibles de soportar.
Estamos luchando por un contador a pié de finca, para cuando
se necesite el agua, tenerla. Esperar a que llueva, es depender
del cielo, y con eso nunca hay resultados. Tenemos que regularizarnos
para que el agricultor salga siempre beneficiado y para que los
jóvenes puedan quedarse en las zonas de medianías,
generando unas zonas verdes y bonitas. El Gobierno de Canarias
debe esforzarse más en esos temas.
B.C.: Háblenos
de la producción ecológica.
M.M.R.: En el Ayuntamiento de Arico
potenciamos la agricultura ecológica, desde el año
1992, y hoy en día tenemos la mayor producción de
vinos ecológicos de Canarias, además, reconocida
a nivel mundial, con prestigiosos galardones, sobre todo en Alemania,
quienes llevan dándonos premios consecutivos más
de tres años. Eso quiere decir que la materia prima es
buena.
B.C.: Y ¿hay grandes
diferencias en los precios de vinos ecológicos?
M.M.R.: El vino ecológico
se hace como lo hacían nuestros abuelos, pero con los conocimientos
del presente, sin tratamientos químicos en el terreno,
en la vegetación y en la elaboración, que se hace
aplicando el Reglamento de la C.E.. No hay grandes diferencias
en los precios. Al agricultor apenas se le paga un 10% más
por hacer uva ecológica, que además, al ser ecológica,
está toda vendida. Cada vez la demanda es mayor y gracias
a esa demanda, el precio es un poco más que el convencional.
B.C.: ¿Dónde
cree que hay que hacer más esfuerzos en la venta de nuestros
vinos, en la venta local o potenciar la exportación?
M.M.R.: En las dos cosas hay que
hacer esfuerzos. A nivel local producimos entre 20 y 25 millones
de litros y se consumen alrededor de 80 millones, lo que nos indica
que nuestro mercado está aquí. Pero eso no quiere
decir que no hagamos esfuerzo por sacar algo fuera, primero, porque
ahora mismo hay un millón de litros que sobran en toda
Canarias y segundo porque tenemos que darnos a conocer y seguir
creciendo. Mercado fuera tenemos y precisamente con aquellas variedades
de las que hemos estado hablando, por ejemplo la Malvasía,
que estuvo en los mejores palacios del mundo y debe volver a ellos.
El ecológico también es un renglón importante
que puede exportarse fuera y sobre todo, esos grandes vinos que
ganan premios, mejores de certámenes internacionales, que
también tienen o deben tener salida. Todo lo que podamos
vender fuera será bien vendido.
B.C.: ¿Cree que
se pueden aunar esfuerzos con todos los vinos bajo una sola denominación?.
M.M.R.: No cabe duda que ahora hay
una masificación de marcas de vinos, y eso confunde bastante
al consumidor. Solamente en Tenerife tenemos cinco denominaciones
de origen y, por ejemplo, a un extranjero poco le va a decir Abona.
Esfuerzos se están haciendo. Gobierno de Canarias, Cabildo
de Tenerife y Consejos Reguladores han aportado entre 50 a 60
millones de pesetas para hacer una promoción conjunta de
los vinos de Tenerife, en la isla. Es importante hacer esas grandes
campañas de forma que la gente, cuando compre un vino,
sepa lo que está comprando, y que no se le engaña
con vinos embotellados en Tenerife, que vienen de fuera, que llevan
nombres canarios y que no lo son y que, además, son vinos
de prensa y de muy mala calidad vendidos como vino del país.
B.C.: ¿Existe en
Abona el fraude con el granel?
M.M.R.: Claro que existe. Sé
de bares donde me dicen; "Mira, no me digas que el vino no
es del norte, porque voy yo y lo lleno en la propia pipa".
Lo que él no sabe es que, el día anterior, el bodeguero
al que se lo compró, estaba en el polígono industrial
de Güímar, había cargado en su vehículo
garrafones de vino y llenado 20 pipas y que el bodeguero, con
su venta de "vino del país" le había engañado
y cobrado un precio desorbitado por un vino de fuera.
Esto se está persiguiendo, hay inspectores en la calle
ahora mismo, pero el nivel de fraude es alto. En los mismos hoteles,
en donde se consumen entre 50 y 60 garrafones de vino a la semana,
lo venden a sus clientes como "vino de la casa". El
consumidor, al decirle que es vino de la casa, entiende que es
vino del país y muchas veces es vino de fuera.
Por fortuna, hemos conseguido, tras una larga lucha de más
de diez años, que se elimine el R.E.A., la ayuda a la restitución
de los vinos. Esto hay que agradecérselo a la Administración,
tanto al Consejero de Agricultura como al de Hacienda y Vicepresidente
del Gobierno. Esperemos que en el futuro, también se elimine
el R.E.A. a los quesos y, además, que los vinos que vienen
de fuera se graven al igual que se gravan otros artículos
que entran en las islas, ya que vienen a competir con sus producciones
mecanizadas, de grandes extensiones, con agua a precios baratísimos
o casi regalada, en donde llueve a lo mejor 2000 l. por metro
cuadrado. Hablamos de unas producciones locales claramente en
desventaja, en donde tenemos años en los que tan solo llueve
entre 50 y 60 l. por metro cuadrado y un territorio con una orografía
muy difícil, donde hay cultivos que todavía hay
que arar con bestias, porque no hay manera de meter motocultores.
B.C.: Hay terrenos y sol.
Dentro de poco, ¿agua?
M.M.R.: Es fácil decir que
dentro de poco habrá agua. Si no llueve, el agua cada vez
será más escasa. A pesar de todo, cada día
soy más optimista. Tenemos energía eólica,
energía solar y energía térmica, en el P.I.R.S.
Podríamos producir energía suficiente para desalar
agua y suministrarla al sector turístico y las poblaciones
de costa. De esta forma dejaríamos el agua de las galerías
y los pozos para la agricultura. La mayor parte del agua que usa
el sector turístico, se pierde. Nosotros los agricultores
la utilizamos y no la mandamos al mar, la mandamos al subsuelo,
agua que se vuelve a sacar a través de los pozos, y que
se ha reciclado de forma natural.
|