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TÉCNICAS: Guisar pescado.
Guisar o escalfar, probablemente sea, aunque aparentemente parezca
sencillo, una de las técnicas culinarias más complicadas
de cocinar el pescado. La cocina contemporánea emplea este
sistema de elaborar el pescado puesto que , respeta su jugosidad
finura y delicadeza, como ningún otro sistema de cocinado
es capaz de hacerlo, quedando atrás la imagen que asociaba
estas elaboraciones a dietas o personas convalecientes.
No se debe caer, en el frecuente error de pensar, que este sistema
de cocción se reduce a introducir el pescado en agua o
caldo hirviendo hasta que este resulte cocinado. Esto lamentablemente
ocurre con más frecuencia de la deseada. Para alcanzar
el éxito se deben tener en cuenta una serie de sencillos,
pero, al mismo tiempo importantes factores.
En primer lugar, se debe tener en cuenta el corte del pescado
que se va a emplea., Lo idóneo son piezas enteras, con
su piel, porque esta protege al pescado de la pérdida de
componentes sápidos que pasarían al líquido
de cocción, además de resecar su carne, con la consiguiente
pérdida de calidad. Otros cortes empleados son las rodajas
o medallones, lomos, etc., personalmente creo que debemos emplear
lomos siempre que sea posible, (no empleados en nuestra cocina),
puesto que de esta manera evitamos las siempre molestas y desagradables
espinas en la mesa, además de ser un claro síntoma
de una cocina que evoluciona sus platos tradicionales, actualizándolos
y dejando atrás las elaboraciones y presentaciones toscas.
Se suelen evitar para este sistema de cocinado los filetes sin
piel, aunque con la cocción a baja temperatura se obtienen
resultados del todo satisfactorios.
Otro factor importante es el líquido de cocción,
son varias las posibilidades de las que disponemos, una es hacer
el pescado simplemente en agua de mar, otro método es empleando
un caldo de pescado aromatizado y enriquecidos con hortalizas,
especias, hierbas, vino blanco, restos de pescado, etc. conocido
en el argot profesional como fumet de pescado. Los pescados empleados
para elaborar los fumet suelen ser blancos, además de frescos
y con una concienzuda limpieza. Otro caldo empleado para guisar
el pescado es el de hortalizas, (caldo corto) las cuales se hierven
para que transfieran al agua sus sabores y aromas. De tener que
elegir, me inclino por los caldos aromatizados y fumet, ahora
bien, estos deben elaborarse con las hortalizas y hierbas frescas,
perfectamente dosificadas, evitando que ninguna de ellas se erija
en la protagonista del caldo (la estrella es el pescado). Independientemente
de nuestra elección es conveniente acidular los caldos
de cocción (vinagre o zumo de limón) para que fijen
las proteínas del pescado por un lado, y por otra parte
evita los olores azufrados y amoniacales.
Los fumet de pescado hay que elaborarlos teniendo en cuenta sus
posteriores usos, por ejemplo: si elaboramos un fumet con mero,
este seria ideal para confeccionar un cazuela o caldo de pescado,
pues la características de los pescados empleados para
esta elaboración son similares, sin embargo, seria nefasto
emplearlo para guisar una brota o una vieja, ya que la contundencia
del fumet de mero anularía por completo a estos delicados
pescados.
La temperatura es el último fundamento de importancia
en la cocción del pescado, debemos de evitar que el caldo
de cocción llegue a hervir, es decir, que alcance los 100ºC,
que como sabemos es la temperatura máxima a la que llega
el agua, ya que las turbulencias que se originan en la ebullición
deterioran la delicada estructura muscular del pescado, transfiriendo
al caldo todos sus sabores y aromas. Lo ideal es cocinar a baja
temperatura, es decir entre 70 y 80ºC, (a partir de los 60ºC
comienza la cocción) esta es una temperatura ideal, pues
el caldo de cocción permanece estático, y evitamos
las antedichas turbulencias que deterioraban irremediablemente
la calidad del producto. Además esta temperatura es lo
suficientemente alta para no prolongar en exceso la inmersión
del pescado en el líquido, con la consiguiente perdida
(aunque muy lenta) de sustancias sápidas y la excesiva
influencia que pudiera tener los componentes del caldo de cocción
en el sabor original del pescado.
Si se tratase de pescados salados, la temperatura de cocción
es sensiblemente inferior (50ºC aproximadamente), ya que
durante la salazón a la que es sometido, sus paredes celulares
se han desnaturalizado y sus proteínas han coagulado,(entre
otros cambios) dando como resultado un pescado prácticamente
hecho y comestible.
Si se tratase de pescados grandes o bien gruesos, el caldo de
cocción será frío, de manera que la temperatura
del caldo y del pescado suba de forma homogénea y gradual,
para que el cocinado resulte regular en toda la pieza. Si empezásemos
la cocción a partir de agua caliente, las capas exteriores
sufrirían un sobre cocinado con respecto al núcleo,
quedando la parte superficial del pescado pasada y reseca cuando
el centro esté en su estado óptimo.
En cuanto a los tiempos de cocción exactos del pescado,
es casi imposible acertar, pues se deben tener en cuenta aspectos
como: el peso del pescado con respecto a la cantidad de caldo
de cocción, temperatura del caldo, temperatura de la pieza
a cocinar, su forma, características de la estructura de
cada especie, etc. Sin embargo, lo que si podemos determinar es
cuando el pescado tiene una cocción adecuada, teniendo
en cuenta que su carne ofrezca resistencia y se mantenga firme
al presionar ligeramente con las yemas de los dedos, así
como su aspecto que ha de ser blanco, lechoso y opaco.
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