TRiBUNA Edición Nº2 Enero 2002

DIRK GODENAU

LOS VINOS CANARIOS, ¿DIFERENTES?

Los alimentos de elaboración local gozan, en muchos lugares del mundo, del aprecio por parte de los consumidores ahí residentes, por las costumbres culinarias y la identificación sentimental con la tierra. Esta afirmación también es válida en el caso de los vinos canarios: los residentes en las Islas muestran, algunas veces incluso sin (re)conocer el producto, una amplia aceptación de estos caldos, porque son de aquí.
Esto está bien, pero a lo mejor no es suficiente en el contexto de la globalización del mercado del vino. De ahí nuestras preguntas: ¿En qué medida son realmente diferentes los vinos canarios? ¿Cuáles son las diferencias objetivas que pueden defenderse incluso fuera del contexto de la identificación sentimental? Y en el caso de haberlas, ¿se perciben estas diferencias por parte del consumidor de a pie? ¿O sólo están en boca de catadores expertos y al resto de los mortales nos pueden engañar fácilmente con graneles importados que se nos presentan como del país?
No pretendemos dar respuestas cerradas y definitivas a estas preguntas, porque, entre otras razones, no se dispone de toda la información necesaria para contestarlas, pero sí queremos adelantar algunos aspectos que diferencian los vinos canarios objetivamente. Para ello, partiremos de varios aspectos (véase la primera columna de la tabla) que pueden organizar nuestra búsqueda de estas diferencias: Las condiciones naturales en las que se desenvuelve la viticultura; las prácticas vitivinícolas y comerciales que emplean viticultores y bodegueros; y los hábitos de consumo de la población. A estos escalones corresponden, a su vez, tres preguntas básicas: ¿Es diferente la uva que se obtiene en la viticultura canaria?; ¿es diferente el vino que elaboran las bodegas canarias?; y ¿es diferente el consumidor canario?

En la segunda columna de la tabla se han apuntado algunas características diferenciales de los vinos canarios, cuando se les compara con la tónica general en la Península.
En lo que se refiere a la uva, se puede afirmar que las variedades locales, en combinación con las condiciones naturales de Canarias, contribuyen decisivamente al perfil organoléptico diferenciado de los vinos canarios. Esto no quiere decir que estas variedades sean inmejorables, tanto en sí mismas (se debe evaluar y fomentar su potencial a través de la investigación) como por la introducción controlada y no sustitutiva de determinadas variedades que compensen sus debilidades (no todo es "mejorante" y, además, luego el resultado dependerá de la práctica vitícola concreta). Todos estaremos de acuerdo que hacer el mismo vino que otras regiones, pero al doble de precio, no tiene sentido de mercado. Y muchos también podríamos estar de acuerdo que el uso controlado y limitado de nuevo material vegetal no tiene por qué acabar con el carácter diferenciado de los vinos canarios.
En lo que se refiere a las prácticas enológicas, la especialización tradicional en los vinos jóvenes no quita la utilidad de experimentar con nuevas elaboraciones que vayan explorando el potencial de las variedades locales para diferentes tipos de vinos. En otro orden de cosas, los altos precios deben respaldarse no sólo por una elevada calidad de los caldos, sino que también será relevante la estabilidad de dicha calidad a lo largo del tiempo, tanto entre años como dentro de una misma añada. Cuando vamos a un restaurante, queremos que nuestra marca favorita -ciertas diferencias entre añadas aparte- tenga siempre una calidad mínima y que no nos dé sorpresas desagradables.
Finalmente, podemos considerar que el consumidor canario parte de una predisposición positiva hacia el producto local y sus preferencias están adaptadas a los vinos jóvenes elaborados con las variedades locales. El mismo ha demostrado que está dispuesto a pagar precios relativamente elevados por estas preferencias. No obstante, se encuentra con un panorama de muchas Denominaciones de Origen y marcas; marcas a veces difíciles de conseguir en los puntos de venta. Además, la presencia de graneles que no siempre son canarios y que no siempre respaldan su precio por la calidad, así como una oferta de vinos importados de buena relación calidad/precio, complican todavía más el panorama. En consecuencia, los vinos canarios tendrán que presentarse como un conjunto de marcas reconocibles y reconocidas que garantizan calidad de origen y cuyos precios no tienen por qué aceptarse sólo por razones de identificación sentimental. Deben ser vinos que valen su precio, con ello la lágrima del coste de insularidad no hará falta a la hora de competir en los mercados más exigentes.
Conviene destacar que el carácter diferenciado de los vinos canarios viene dado por el conjunto de estas particularidades y no sólo por algunos aspectos aislados. También conviene recordar que todo ello no significa que los vinos canarios no sean mejorables. La continua mejora de la calidad, tanto vitícola como enológica y comercial, es un reto al que agricultores y bodegueros tienen que enfrentarse en el día a día. No tienen sentido ni fundamento las afirmaciones como "lo nuestro es inmejorable" o "lo nuestro es lo mejor". Los vinos canarios son diferentes, sí, y muchos de ellos son excelentes, pero aparte de diferentes también son mejorables, como casi todo en la viña del Señor. En conclusión, el deseo de conservar las características diferenciales de los vinos canarios tendrá que combinarse con la innovación y la continua mejora de su calidad para poder alimentar su mercado y fidelizar a consumidores interesados en el conocimiento amplio del mundo del vino.


ASPECTOS A TENER EN CUENTA:

CONDICIONES NATURALES: Clima; suelo; orografía, posición geoecológica.

PRÁCTICAS VITÍCOLAS: Variedades de viña; sistemas de conducción; riego-secano; poda; aporte fertilizante; tratamientos fitosanitarios; grado de mecanización.


PRÁCTICAS VINÍCOLAS:
Instalaciones y utillaje; técnicas de elaboración empleadas; abanico de vinos distintos.


PRÁCTICAS COMERCIALES:
Presentación del producto; distribución; precios; promoción.

HÁBITOS DE CONSUMO: Ocasiones de consumo; preferencias organolépticas; precios subjetivos; imagen percibida de marcas y zonas.

PARTICULARIDADES DE CANARIAS:

Clima soleado con escasa pluviometría; pronunciadas diferencias entre subzonas (microclima); importancia de los vientos alisios; suelo volcánico; orografía accidentada y variada; viña en pie franco por ausencia de filoxera.

Variedades adaptadas a las condiciones locales, pero con debilidades en color; sistemas tradicionales de conducción, intensivos en mano de obra; asociación parcial a otros cultivos (papa); rendimientos relativamente bajos; compra-venta de uva con criterios frecuentemente no de calidad.
Elaboración tradicional de vinos jóvenes de variable estabilidad; primeras experiencias con crianzas y reservas, vinos dulces y otras elaboraciones; altibajos interanuales de calidades y cantidades.

Presentación del producto generalmente mejorable; escasa pero creciente presencia en supermercados y grandes superficies; presencia más amplia en restaurantes y tascas; relación calidad/precio variable; escaso esfuerzo promocional.

Amplia aceptación del producto local; importancia del consumo fuera del hogar; generalmente preferencia organoléptica por elaboraciones sin barrica; percepción de precios elevados en restaurantes y tascas; desconocimiento de gran parte de las marcas y zonas.

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