Edición Nº13 Septiembre 2002
Gabriel Blanco Vázquez:

"La reestructuración del viñedo es para reducir los costes, no para aumentar la producción"

El enólogo de la Denominación de Origen de El Hierro rechaza la introducción de "mejorantes" y estima que variar las características propias de los vinos herreños sería igualarlos a los de Australia, Nueva Zelanda o Chile.


Bodega Canaria: Hablemos de los vinos de El Hierro y de su calidad

Gabriel ... : Los vinos de El Hierro siempre se han distinguido por ser diferentes. En ellos no se encontrarán nunca esos grandes aromas a fruta, esa expresividad en nariz, pero en boca son únicos y así lo afirman los catadores y especialistas, quienes dicen que sorprende por su sabor, nunca por la nariz. Es un vino que entra por la boca gracias a su nervio y a su cuerpo. Sobre todo el blanco, que es la estrella de la denominación de origen. En particular el blanco verijadiego, aunque también están surgiendo variedades como el gual, el baboso...

BC: ¿Y los tintos herreños?

G...: Tenemos el problema habitual: que siempre se achaca a Canarias que sus tintos deben ser jóvenes, que no sirven para la crianza. Pero nosotros decimos una cosa y los concursos internacionales dicen otra, aunque con esto no quiero indicar que consigamos premios cada rato, sólo generalizo para toda Canarias. En esta isla poco a poco vamos reestructurando unas cuantas hectáreas, en las que casi todo lo que se planta es listán negro, baboso negro y verijadiego negro. Tenemos esperanzas a medio plazo, para dentro de cinco o diez años, que será cuando los tintos de El Hierro comiéncen a destacar.

BC: ¿La producción de tintos herreños podría disminuir la de los vinos blancos?

G...: La OCM del vino nos limita mucho el acceso a las ayudas, pues nuestro espacio de reconversión muchas veces no llega a los mínimos exigidos. Y sin ayudas, tal y como están el mercado y la carestía de la mano de obra, es una locura meterse a reestructurar.

BC: ¿Cree que los blancos herreños se aprecian en las demás islas?

G...: El problema de los vinos blancos de Canarias es que casi todos hacemos lo mismo. Por ello es necesario que diversifiquemos, que trabajemos cada uno con nuestras variedades distintas y diferenciadas para que el mercado las conozca. Es preciso fomentar la cultura del vino, que la gente sepa que el vino blanco tiene que ser diferente y que son las variedades las que lo hacen distinto. Por suerte, en Canarias hay muchas variedades diferentes que no se encuentran en otros lugares del mundo, y en eso tenemos que trabajar.

BC: ¿Es partidario de introducir variedades mejorantes?

G...: En vez de mejorantes, yo las llamaría otras variedades. Aunque no se le puede cerrar la puerta a nada ni a nadie, creo que lo nuestro es lo que ya tenemos, que además está demostrando su calidad. No me gusta la palabra mejorante. Un cabernet sauvignon es un cabernet sauvignon y no mejora nada. Se podrá hacer un coupage de variedades y habría que ver los resultados que salen de ahí, pero si el vino es bueno, es bueno, y no lo será porque tenga cabernet o merlot, sino porque la mezcla es buena. Nunca se debe decir que es bueno porque introduce una variedad que no teníamos en Canarias.

BC: También se aprecia un proceso inverso, pues en otras islas se interesan por lo que se cultivan los herreños.

G...: De aquí, de El Hierro, salen un montón de varas de baboso negro, de verijadiego negro y de listán negro, o negromuelle, como lo llamamos en la isla, y muchas veces decimos que vendemos la gallina de los huevos de oro. Pero si lo que el mercado reclama es baboso negro, en Tenerife y en Gran Canaria ya hay más baboso negro que en El Hierro, pues trabajan a mayor velocidad que aquí y tienen otras inquietudes y posibilidades en el mundo del vino.
BC:No parece usted partidario de ello.

G..: Prefiero que salgan 10 varas de baboso negro a que entre media de cabernet o de merlot porque considero, y es una opinión personal, que si nos dedicamos al cabernet tendremos que competir con Sudáfrica, con Australia, con Nueva Zelanda, con Chile y con Europa. Somos lo que somos, tenemos el terreno que tenemos y unos costes de producción elevadísimos que ellos no padecen. No podemos ir a plantar viñas al mar.

BC: Pero consumimos el vino local que se produce.
G...: Sí, y cada vez más gente es de la misma opinión. Ya empezamos a darnos cuenta de que los visitantes suelen valorar los vinos canarios más que los propios canarios. Resulta que les encantan porque están acostumbrados a otros sabores y los saben distinguir. Cierto que el visitante no distingue un listán de La Palma de un listán de Tenerife, pero sí los diferencia de los vinos de fuera del archipiélago. Por otro lado, el vino que viene de fuera, en su gran mayoría tinto, muchas veces se ha retirado del mercado peninsular. Incluso crianzas de 1996, 1997 y 1998. Ellos lo retiran, pero se lo venden a Canarias, que encima se lo paga bien. ¿Por qué no nos asesoramos? Cuando alguien quiere un vino de calidad, seguro que no le sale más barato que ningún vino canario, siempre que sea un buen caldo, de ciertas marcas y de ciertas denominaciones que se pagarán a más de 6 euros si se quiere calidad.

BC: El precio del vino canario es un tema recurrente. Suele ser elevado.

G...: Nuestro problema son los costes de producción, que se deben y se quieren bajar. Este es, precisamente, el principal objetivo de la reestructuración y no, como mucha gente piensa, aumentar las producciones. Los rendimientos no deben ser tan exagerados como en otros sitios, pues Canarias es uno de los pocos lugares donde se puede lograr el equilibrio entre el rendimiento y una calidad medianamente aceptable si mantenemos unas producciones consecuentes.

BC: Al margen de los costes, ¿hay problemas de comercialización?

G...: Carecemos de una red comercial bien establecida. Cada bodega tiene sus propios distribuidores, aunque hay algunas que se están concentrando.

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