| Gabriel
Blanco Vázquez:
"La reestructuración
del viñedo es para reducir
los costes, no
para aumentar la producción"
El enólogo de la Denominación de Origen de El Hierro
rechaza la introducción de "mejorantes" y estima
que variar las características propias de los vinos herreños
sería igualarlos a los de Australia, Nueva Zelanda o Chile.
Bodega Canaria: Hablemos de
los vinos de El Hierro y de su calidad
Gabriel ... : Los vinos de El Hierro
siempre se han distinguido por ser diferentes. En ellos no se
encontrarán nunca esos grandes aromas a fruta, esa expresividad
en nariz, pero en boca son únicos y así lo afirman
los catadores y especialistas, quienes dicen que sorprende por
su sabor, nunca por la nariz. Es un vino que entra por la boca
gracias a su nervio y a su cuerpo. Sobre todo el blanco, que es
la estrella de la denominación de origen. En particular
el blanco verijadiego, aunque también están surgiendo
variedades como el gual, el baboso...
BC: ¿Y los tintos herreños?
G...: Tenemos el problema habitual:
que siempre se achaca a Canarias que sus tintos deben ser jóvenes,
que no sirven para la crianza. Pero nosotros decimos una cosa
y los concursos internacionales dicen otra, aunque con esto no
quiero indicar que consigamos premios cada rato, sólo generalizo
para toda Canarias. En esta isla poco a poco vamos reestructurando
unas cuantas hectáreas, en las que casi todo lo que se
planta es listán negro, baboso negro y verijadiego negro.
Tenemos esperanzas a medio plazo, para dentro de cinco o diez
años, que será cuando los tintos de El Hierro comiéncen
a destacar.
BC: ¿La producción
de tintos herreños podría disminuir la de los vinos
blancos?
G...: La OCM del vino nos limita
mucho el acceso a las ayudas, pues nuestro espacio de reconversión
muchas veces no llega a los mínimos exigidos. Y sin ayudas,
tal y como están el mercado y la carestía de la
mano de obra, es una locura meterse a reestructurar.
BC: ¿Cree que los blancos
herreños se aprecian en las demás islas?
G...: El problema de los vinos
blancos de Canarias es que casi todos hacemos lo mismo. Por ello
es necesario que diversifiquemos, que trabajemos cada uno con
nuestras variedades distintas y diferenciadas para que el mercado
las conozca. Es preciso fomentar la cultura del vino, que la gente
sepa que el vino blanco tiene que ser diferente y que son las
variedades las que lo hacen distinto. Por suerte, en Canarias
hay muchas variedades diferentes que no se encuentran en otros
lugares del mundo, y en eso tenemos que trabajar.
BC: ¿Es partidario
de introducir variedades mejorantes?
G...: En vez de mejorantes, yo
las llamaría otras variedades. Aunque no se le puede cerrar
la puerta a nada ni a nadie, creo que lo nuestro es lo que ya
tenemos, que además está demostrando su calidad.
No me gusta la palabra mejorante. Un cabernet sauvignon es un
cabernet sauvignon y no mejora nada. Se podrá hacer un
coupage de variedades y habría que ver los resultados que
salen de ahí, pero si el vino es bueno, es bueno, y no
lo será porque tenga cabernet o merlot, sino porque la
mezcla es buena. Nunca se debe decir que es bueno porque introduce
una variedad que no teníamos en Canarias.
BC: También se aprecia
un proceso inverso, pues en otras islas se interesan por lo que
se cultivan los herreños.
G...: De aquí, de El Hierro,
salen un montón de varas de baboso negro, de verijadiego
negro y de listán negro, o negromuelle, como lo llamamos
en la isla, y muchas veces decimos que vendemos la gallina de
los huevos de oro. Pero si lo que el mercado reclama es baboso
negro, en Tenerife y en Gran Canaria ya hay más baboso
negro que en El Hierro, pues trabajan a mayor velocidad que aquí
y tienen otras inquietudes y posibilidades en el mundo del vino.
BC:No parece usted partidario
de ello.
G..: Prefiero que salgan 10 varas
de baboso negro a que entre media de cabernet o de merlot porque
considero, y es una opinión personal, que si nos dedicamos
al cabernet tendremos que competir con Sudáfrica, con Australia,
con Nueva Zelanda, con Chile y con Europa. Somos lo que somos,
tenemos el terreno que tenemos y unos costes de producción
elevadísimos que ellos no padecen. No podemos ir a plantar
viñas al mar.
BC: Pero consumimos el vino
local que se produce.
G...: Sí, y cada vez más
gente es de la misma opinión. Ya empezamos a darnos cuenta
de que los visitantes suelen valorar los vinos canarios más
que los propios canarios. Resulta que les encantan porque están
acostumbrados a otros sabores y los saben distinguir. Cierto que
el visitante no distingue un listán de La Palma de un listán
de Tenerife, pero sí los diferencia de los vinos de fuera
del archipiélago. Por otro lado, el vino que viene de fuera,
en su gran mayoría tinto, muchas veces se ha retirado del
mercado peninsular. Incluso crianzas de 1996, 1997 y 1998. Ellos
lo retiran, pero se lo venden a Canarias, que encima se lo paga
bien. ¿Por qué no nos asesoramos? Cuando alguien
quiere un vino de calidad, seguro que no le sale más barato
que ningún vino canario, siempre que sea un buen caldo,
de ciertas marcas y de ciertas denominaciones que se pagarán
a más de 6 euros si se quiere calidad.
BC: El precio del vino canario
es un tema recurrente. Suele ser elevado.
G...: Nuestro problema son los
costes de producción, que se deben y se quieren bajar.
Este es, precisamente, el principal objetivo de la reestructuración
y no, como mucha gente piensa, aumentar las producciones. Los
rendimientos no deben ser tan exagerados como en otros sitios,
pues Canarias es uno de los pocos lugares donde se puede lograr
el equilibrio entre el rendimiento y una calidad medianamente
aceptable si mantenemos unas producciones consecuentes.
BC: Al margen de los costes,
¿hay problemas de comercialización?
G...: Carecemos de una red comercial
bien establecida. Cada bodega tiene sus propios distribuidores,
aunque hay algunas que se están concentrando.
|